La imagen habla por sí misma. Un presidente ex-alcohólico que ha dejado un bagaje desolador. Dos guerras, cárceles ilegales que han violado reiterativamente los derechos humanos y la peor crisis económica de la historia. Gracias por sus servicios George W, pero yo no brindaré por Ud. Espero que su predecesor lo haga mejor.
martes, 20 de enero de 2009
Adiós muy buenas
La imagen habla por sí misma. Un presidente ex-alcohólico que ha dejado un bagaje desolador. Dos guerras, cárceles ilegales que han violado reiterativamente los derechos humanos y la peor crisis económica de la historia. Gracias por sus servicios George W, pero yo no brindaré por Ud. Espero que su predecesor lo haga mejor.
domingo, 4 de enero de 2009
2009: ¿El inicio de una nueva época?

Si por algo se caracterizará el año 2008 será por el inicio del fin del neoliberalismo.
Pese a que las medidas que se han tomado frente a la crisis tratan de forma contradictoria de renovar el sistema, lo cierto es que este ha quedado totalmente desacreditado.
Con la reciente crisis ha quedado de sobra demostrado que un sistema de mercado no puede funcionar de forma arbitraria, en el que decisiones individuales, y casi siempre guiadas por intereses individuales, puedan tener una repercusión tan grande sobre los demás partícipes de este mercado ya global. Observamos como el intervencionismo de los distintos Estados, en vistas a regular su mercado, y un mercado global -cada vez más dificil de controlar-, es necesario, tal y como ya constató hace casi un siglo John Maynard Keynes. Sin embargo hemos vuelto a caer en el mismo error o en la misma fantasía de que las empresas son capaces de guiar nuestro rumbo en la historia. Sin embargo los cuentos de hadas no existen en nuestra realidad, siendo las empresas verdaderos monstruos capaces de crear y eliminar empleo con una facilidad increible, igual que los bancos, que con inversiones en ocasiones aparentemente fiables, pueden hacernos perder los ahorros de toda una vida. El mercado es creación del hombre, y como tal es imperfecto.
El sistema actual guiado por directivos, que únicamente han de rendir cuentas de sus acciones a sus bolsillos, es ineficaz, e incapaz de asegurarnos un futuro sostenido, a partir de un empleo estable y la garantía de unos ahorros recuperables. Incluso con la actual crisis puede quedar amenazado nuestra única esperanza, un Estado del bienestar que nos garantice unos derechos básicos.
Pero la realidad no invita al optimismo. El neoliberalismo sigue implantado en nuestros sistemas, siendo este el telón de fondo de la lucha contra la crisis. Existen normativas en la Unión Europea que regulan el intervencionismo del Estado en la economía en épocas de recesión. En este contexto parece que habremos de continuar confiando en un desacreditado mercado para la superación de la actual crisis.
Pese a que el fin del neoliberalismo no parece ser algo visible a nuestros ojos, hemos de confiar en ello - al menos si nos preocupamos por nuestro futuro - .
La crisis global que estamos sufriendo demuestra la necesidad de constituir organismos de carácter mundial, que sean efectivos en el control de la economía y de los problemas que nos afectan a todos. Organismos como la ONU, el FMI, el BM deben ser reformados para que sirvan a los intereses de todos los representados, y no solo de un par de actores. Su total democratización forma parte de una de esas medidas. Con una democratización real, los intereses de todos serán los que aparezcan en sus planes, y no una especie de plan de acción dirigido por unos pocos, y con el que el resto del mundo hemos de estar de acuerdo.
Por otra parte, el creciente escepticismo con respecto al sistema, y la más que probable decepción de la gente con respecto a Obama, unido al creciente desempleo, especialmente en una juventud con un desconocimiento total de su futuro puede que deriven en una vuelta de los movimientos revolucionarios, de cambio social, siendo el anarquismo uno de los movimientos que más miembros parece ser que añadirá a sus filas. Lo cierto es que 20 años después de la caída del muro de Berlín, parece ser que la historia no ha terminado todavía, tal y como afirmaba Fukuyama.
Pese a que las medidas que se han tomado frente a la crisis tratan de forma contradictoria de renovar el sistema, lo cierto es que este ha quedado totalmente desacreditado.
Con la reciente crisis ha quedado de sobra demostrado que un sistema de mercado no puede funcionar de forma arbitraria, en el que decisiones individuales, y casi siempre guiadas por intereses individuales, puedan tener una repercusión tan grande sobre los demás partícipes de este mercado ya global. Observamos como el intervencionismo de los distintos Estados, en vistas a regular su mercado, y un mercado global -cada vez más dificil de controlar-, es necesario, tal y como ya constató hace casi un siglo John Maynard Keynes. Sin embargo hemos vuelto a caer en el mismo error o en la misma fantasía de que las empresas son capaces de guiar nuestro rumbo en la historia. Sin embargo los cuentos de hadas no existen en nuestra realidad, siendo las empresas verdaderos monstruos capaces de crear y eliminar empleo con una facilidad increible, igual que los bancos, que con inversiones en ocasiones aparentemente fiables, pueden hacernos perder los ahorros de toda una vida. El mercado es creación del hombre, y como tal es imperfecto.
El sistema actual guiado por directivos, que únicamente han de rendir cuentas de sus acciones a sus bolsillos, es ineficaz, e incapaz de asegurarnos un futuro sostenido, a partir de un empleo estable y la garantía de unos ahorros recuperables. Incluso con la actual crisis puede quedar amenazado nuestra única esperanza, un Estado del bienestar que nos garantice unos derechos básicos.
Pero la realidad no invita al optimismo. El neoliberalismo sigue implantado en nuestros sistemas, siendo este el telón de fondo de la lucha contra la crisis. Existen normativas en la Unión Europea que regulan el intervencionismo del Estado en la economía en épocas de recesión. En este contexto parece que habremos de continuar confiando en un desacreditado mercado para la superación de la actual crisis.
Pese a que el fin del neoliberalismo no parece ser algo visible a nuestros ojos, hemos de confiar en ello - al menos si nos preocupamos por nuestro futuro - .
La crisis global que estamos sufriendo demuestra la necesidad de constituir organismos de carácter mundial, que sean efectivos en el control de la economía y de los problemas que nos afectan a todos. Organismos como la ONU, el FMI, el BM deben ser reformados para que sirvan a los intereses de todos los representados, y no solo de un par de actores. Su total democratización forma parte de una de esas medidas. Con una democratización real, los intereses de todos serán los que aparezcan en sus planes, y no una especie de plan de acción dirigido por unos pocos, y con el que el resto del mundo hemos de estar de acuerdo.
Por otra parte, el creciente escepticismo con respecto al sistema, y la más que probable decepción de la gente con respecto a Obama, unido al creciente desempleo, especialmente en una juventud con un desconocimiento total de su futuro puede que deriven en una vuelta de los movimientos revolucionarios, de cambio social, siendo el anarquismo uno de los movimientos que más miembros parece ser que añadirá a sus filas. Lo cierto es que 20 años después de la caída del muro de Berlín, parece ser que la historia no ha terminado todavía, tal y como afirmaba Fukuyama.
lunes, 29 de diciembre de 2008
El conflicto omnipresente e incomprendido

Estos días más que nunca, la gente se pregunta en sus casas qué tipo de locura invadirá a los palestinos para que sacrifiquen sus vidas por una simple idea. Y ya no solo eso, sino también el hecho de que sean capaces de exponer a sus familiares y a todo el que han amado en esta vida a las más que posibles represalias del ejército israelí.
Una idea que al contrario de lo que muchos piensan no solo se fundamenta en la promesa de una vida mejor en el más allá, sino en la esperanza de un futuro mejor para sus paisanos, por una portada de un periódico en vistas de cambiar el rumbo de la historia, o por un más que imposible reconocimiento de la opinión pública internacional del sufrimiento palestino...
La intifada no es solo la lucha contra un ejército invasor, es la lucha por unos derechos básicos que reconocemos como derechos humanos, pero que a ellos parece que no les son reconocidos. Es la lucha por una autodeterminación que no se base en intereses israelíes. Es la lucha por la supervivencia, para que no mueran niños a diarios por la deplorable situación en que vive este pueblo. Es la lucha por la reunión con los demás ciudadanos palestinos, exiliados por la invasión israelí. Es la lucha por la dignidad de un pueblo.
La forma de actuar de Hamás es sin duda condenable, pero comprensible si nos ponemos en el lugar de los palestinos. Hablamos de paz, y cese de las hostilidades, pero nos olvidamos que en esta batalla luchan Goliat y David, uno de los ejércitos más poderosos del mundo contra un pueblo en la miseria. Y la lucha entre David y Goliat, no es una batalla entre iguales, sino un abuso de poder.
Lo que está demostrando Israel estos días con sus contundentes ataques no es una demostración de poder, ni de firmeza, ni de justicia, sino de cobardía. Muestra la forma en que el grande puede aplastar el pequeño, pero en ello no hay nada de lo que vanagloriarse.
Es triste observar como la forma en que un gobierno busca fortalecer su imagen es exterminando a personas.
Independientemente de los recientes acontecimientos, Israel busca prolongar permanentemente una tregua impuesta, mientras que el pueblo palestino sobrevive encarcelado en unas condiciones deplorables, y es víctima de las decisiones de los invasores.
Pero no hagamos casos a la palabrería israelí. Nunca han buscado ni buscarán ayudar al pueblo palestino. Su intención es quitarse un estorbo, para ahora concentrar todas sus fuerzas en la formación de un futuro frente ante la incipiente Irán.
Un estorbo que si no pueden eliminar mediante una falsa diplomacia, eliminarán mediante las armas.
Los únicos acuerdos a los que está dispuesto a llegar Israel son a los que ella imponga. Con unas expectativas de futuro tan negras, no parece tan extraño que el pueblo palestino sea capaz de sacrificar su vida por algo mejor para sus descendientes.
Nosotros nos alzamos el 8 de Mayo de 1808 contra los franceses, y nadie vió en aquello un brote de locura, sino la defensa de nuestros intereses, de decidir por nosotros mismos nuestro futuro, así que ¿por qué no permitir a los palestinos que sean ellos mismos los que decidan su porvenir?
La comunidad internacional les da la espalda. La violencia nunca debe ser contestada con violencia, pero lo cierto es que mientras en la prensa observamos a los palestinos como personajes incivilizados, los israelíes se nos pintan como los apaciguadores de la locura que se extiende por oriente próximo.
No es justo tratar de héroes a los palestinos que asesinan a ciudadanos israelíes inocentes, pero hemos de entender que si lo hacen es porque no tienen otra opción.
Los únicos acuerdos a los que está dispuesto a llegar Israel son a los que ella imponga. Con unas expectativas de futuro tan negras, no parece tan extraño que el pueblo palestino sea capaz de sacrificar su vida por algo mejor para sus descendientes.
Nosotros nos alzamos el 8 de Mayo de 1808 contra los franceses, y nadie vió en aquello un brote de locura, sino la defensa de nuestros intereses, de decidir por nosotros mismos nuestro futuro, así que ¿por qué no permitir a los palestinos que sean ellos mismos los que decidan su porvenir?
La comunidad internacional les da la espalda. La violencia nunca debe ser contestada con violencia, pero lo cierto es que mientras en la prensa observamos a los palestinos como personajes incivilizados, los israelíes se nos pintan como los apaciguadores de la locura que se extiende por oriente próximo.
No es justo tratar de héroes a los palestinos que asesinan a ciudadanos israelíes inocentes, pero hemos de entender que si lo hacen es porque no tienen otra opción.
Mientras tanto los fotógrafos toman las instantáneas que le interesan, colocando a israelíes y palestinos en el mismo saco, o incluso invirtiendo sus respectivos papeles en esta obra.
La única esperanza que tienen somos nosotros, la empatía hacia un pueblo sin rumbo, pero nos tapamos las orejas pensando que estamos ante salvajes.
jueves, 25 de diciembre de 2008
La ideología
''Todo fluye, nada permanece'' nos advertía Heráclito hace 2500 años. Todo cambia en nuestra sociedad menos el propio cambio. Sin embargo durante estos dos milenios y medio nos hemos limitado a pensar que somos lo suficientemente poderosos como para ser capaces de controlar el cambio.
El ser humano ha pensado siempre que ha podido adelantarse a los acontecimientos, siendo profeta de tiempos futuros, y no hablo de individuos como Jesucristo, Mahoma o Nostradamus.
Las ideologías son creaciones del ser humano, como tales su naturaleza es imperfecta e insuficiente, y por tanto no pueden tratar de simplificar algo tan complejo como nuestra sociedad. El hombre con su característico ego, se ha creído siempre capaz de poder controlarlo todo, incluso el futuro. Pero el tiempo ha dado la razón a Heráclito, y ni siquiera las ideologías más idílicas y fabulosas han sido capaces de vencer esa batalla contra el tiempo.
Si queremos adaptarnos al cambio, los dogmas son insuficientes. Las ideologías son estáticas, diseñadas para un momento determinado, y por mucho que quieran intuir tiempos próximos, caerán en el error.
Las ideas nos atan y solo suponen prejuicios, cuando lo que deberíamos de intentar es tratar de desligarnos de toda atadura para comprender la naturaleza del cambio, a través del entendimiento y de la razón.
Las ideologías son cadenas que nos autoimponemos, que nos oprimen y nos condicionan.
Estas nos someten, y nos convierten en esclavos de las ideas, de las personas que han creado esas ideas. Nos convertimos en títeres que nos movemos por creaciones ajenas, en vez de ser seres críticos y objetivos que buscan una verdad general y absoluta que no se encuentra escondida en ningún baul ni en la pluma de ningún pensador, falso profeta.
El hombre no necesita de guiones para enfrentarse al futuro, se debe bastar de su propia razón para poder actuar sabiamente, y de la libertad para hacerlo por sí mismo.
No existen ideologías mejores ni peores. Estas pueden tener una menor o mayor aceptación en un espacio de tiempo concreto, pero todas por su naturaleza son erróneas e inútiles, al menos para el futuro, y hacia él nos encaminamos inevitablemente, pues la vida pasa, lentamente como los granos caen en un reloj de arena, pero al fin y al cabo pasa, y no se puede evitar. Y tan inevitable como de impredecible es, pues los granos de arena que caen ahora en el reloj no serán los que caigan más tarde.
El ser humano ha pensado siempre que ha podido adelantarse a los acontecimientos, siendo profeta de tiempos futuros, y no hablo de individuos como Jesucristo, Mahoma o Nostradamus.
Las ideologías son creaciones del ser humano, como tales su naturaleza es imperfecta e insuficiente, y por tanto no pueden tratar de simplificar algo tan complejo como nuestra sociedad. El hombre con su característico ego, se ha creído siempre capaz de poder controlarlo todo, incluso el futuro. Pero el tiempo ha dado la razón a Heráclito, y ni siquiera las ideologías más idílicas y fabulosas han sido capaces de vencer esa batalla contra el tiempo.
Si queremos adaptarnos al cambio, los dogmas son insuficientes. Las ideologías son estáticas, diseñadas para un momento determinado, y por mucho que quieran intuir tiempos próximos, caerán en el error.
Las ideas nos atan y solo suponen prejuicios, cuando lo que deberíamos de intentar es tratar de desligarnos de toda atadura para comprender la naturaleza del cambio, a través del entendimiento y de la razón.
Las ideologías son cadenas que nos autoimponemos, que nos oprimen y nos condicionan.
Estas nos someten, y nos convierten en esclavos de las ideas, de las personas que han creado esas ideas. Nos convertimos en títeres que nos movemos por creaciones ajenas, en vez de ser seres críticos y objetivos que buscan una verdad general y absoluta que no se encuentra escondida en ningún baul ni en la pluma de ningún pensador, falso profeta.
El hombre no necesita de guiones para enfrentarse al futuro, se debe bastar de su propia razón para poder actuar sabiamente, y de la libertad para hacerlo por sí mismo.
No existen ideologías mejores ni peores. Estas pueden tener una menor o mayor aceptación en un espacio de tiempo concreto, pero todas por su naturaleza son erróneas e inútiles, al menos para el futuro, y hacia él nos encaminamos inevitablemente, pues la vida pasa, lentamente como los granos caen en un reloj de arena, pero al fin y al cabo pasa, y no se puede evitar. Y tan inevitable como de impredecible es, pues los granos de arena que caen ahora en el reloj no serán los que caigan más tarde.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Flash gordon

Muchas burlas ha recibido Gordon Brown desde que declarase en la camara de los comunes que su gobierno había salvado al mundo.
Caro a pagado su error, puesto que la popularidad que había recuperado por su liderazgo y sensatez ante la crisis se ha visto reducida a cenizas como demuestran los últimos sondeos, situándose los tories un punto por delante de los laboristas.
Independientemente de su metedura de pata, y el poco provecho que ha sacado de los acontecimientos, lo cierto es que Gordon supo gestionar muy bien la crisis desde un primer momento.
Ya lo advertía el recien galardonado premio nobel de economía Paul Krugman hace dos meses. Gordon Brown supo desde un primer momento los síntomas y la cura de esta terrible enfermedad que es la crisis.
Un sistema financiero que no reflejaba la economía real estaba invadido por activos hipotecarios tóxicos que no iban a constituir nunca un verdadero flujo financiero. De esta forma, los activos que no iban a poder ser cobrados eran papel mojado, y los que habían invertido en ellos, habían perdido completamente sus inversiones por culpa de gente que había concedido préstamos a diestro y siniestro sin prácticamente ninguna garantía.
Ante esta encerrona, y por tanto falta de liquidez - al creer las entidades bancarias que tenían un crédito que realmente no tenían- la solución para Henry Paulson, secretario del tesoro estadounidense, pasaba por intervenir el estado (por mucho que le pesase ideológica y moralmente a él y a sus compañeros de gobierno) adquiriendo dichos activos. Pero no hace falta ser muy entendido en el tema para observar que eso no llevaría a ninguna parte.
Apareció por tanto el héroe anglosajón Flash Gordon Brown para afirmar que la solución era que el estado inyectase capital social en las entidades afectadas, de modo que estas pudiesen hacer frente a la falta de liquidez y por tanto huir del colapso del sistema.
Entre la gran cantidad de países que decidieron imitar a nuestro particular superhéroe encontramos a los EEUU, que pese a su extraña postura inicial antes mencionada, finalmente huyeron de sus teóricos prejuicios ideológicos, interviniendo en la economía y haciendo caso a un laborista.
Algo que si bien hasta el momento no ha acabado con la crisis, se puede observar que ha ayudado más o menos a estabilizarla, y que de algún modo ha salvado al sistema financiero mundial.
Así pues la oportunidad perdida de Brown de sacar provecho ante la opinión pública de su genial plan de rescate, en vez de convertirle en un verdadero héroe, un estadista a recordar y un digno sucesor de Blair, le supondrá pasar a la historia como el pelele de Flash Gordon Brown.
Un simple error, pero que como dijo David Cameron entre carcajadas segundos después, ya había sido grabado.
martes, 23 de diciembre de 2008
Reflexiones sobre José Antonio
Influenciado por los emergentes movimientos fascistas europeos José Antonio Primo de Rivera crearía junto a Julio Ruiz de Alda el Movimiento Español Sindicalista, embrión de la posterior Falange Española. En ellos apostaban por un estado absoluto, centralizado y dictatorial, de corte fascista -validando en vistas a su consecución el uso de la pistola, al más puro estilo cowboy - y de ideología católica, incluyendo por otra parte ciertos elementos sindicalistas.
Se puede entender en cierto modo que Primo de Rivera hablaba a grandes rasgos (pues no llegaría a definir completamente el apartado económico de su opción política) de una colectivización en la economía en la cual un estado corporativo ejercería una planificación de lo que las distintas industrias deberían de llevar acabo, siendo estas autogestionadas, agrupadas por federaciones de sindicatos.
Su pensamiento la verdad es que incluye elementos realmente revolucionarios, pero lo cierto es que pocas personas engrosaban la falange por esta parte de su ideario, sino más bien por la dialéctica de los puños y las pistolas que preconizaba en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933.
Nunca fue amigo de las capas altas de la sociedad. Les culpaba por el deterioramiento de la imagen de su padre en sus últimos años de dictadura. Sin embargo era consciente de que él mismo llegaría a ser un instrumento de estas para tratar de frenar el avance de los movimientos revolucionarios en España.
José Antonio de no haber sido fusilado más que el constituirse como un verdadero revolucionario lo más seguro es que habría tratado de compartir un destino similar al de Adolf Hitler.
Igual que el partido nacionalsocialista en Alemania, la falange era vista como esa fuerza de choque necesaria para frenar a las masas, siendo simplemente un instrumento mediante el cual poder seguir manteniendo los privilegios la clase dominante. Pero en Alemania este experimento se les escapó de las manos, siendo capaz el propio partido de movilizar a las masas, y viéndose las grandes fortunas, las clases medias y el ejército obligados a postrarse ante el avance de ese huracán nazi.
Por el contrario, aquí tradicionalmente había sido el ejército el que condicionaba el rumbo de los acontecimientos que habían ido sucediendo en el país desde siglos atrás, y poco probable parecía que un joven más bien tímido como José Antonio fuese a cambiar las cosas.
Así pues la dictadura de Franco moldearía a su antojo el fascismo de la falange joseantoniana, incluyendo en esta los elementos que más le interesaban, y descartando lo menos útil, entre ello al propio José Antonio.
Se puede entender en cierto modo que Primo de Rivera hablaba a grandes rasgos (pues no llegaría a definir completamente el apartado económico de su opción política) de una colectivización en la economía en la cual un estado corporativo ejercería una planificación de lo que las distintas industrias deberían de llevar acabo, siendo estas autogestionadas, agrupadas por federaciones de sindicatos.
Su pensamiento la verdad es que incluye elementos realmente revolucionarios, pero lo cierto es que pocas personas engrosaban la falange por esta parte de su ideario, sino más bien por la dialéctica de los puños y las pistolas que preconizaba en el Teatro de la Comedia de Madrid, el 29 de octubre de 1933.
Nunca fue amigo de las capas altas de la sociedad. Les culpaba por el deterioramiento de la imagen de su padre en sus últimos años de dictadura. Sin embargo era consciente de que él mismo llegaría a ser un instrumento de estas para tratar de frenar el avance de los movimientos revolucionarios en España.
José Antonio de no haber sido fusilado más que el constituirse como un verdadero revolucionario lo más seguro es que habría tratado de compartir un destino similar al de Adolf Hitler.
Igual que el partido nacionalsocialista en Alemania, la falange era vista como esa fuerza de choque necesaria para frenar a las masas, siendo simplemente un instrumento mediante el cual poder seguir manteniendo los privilegios la clase dominante. Pero en Alemania este experimento se les escapó de las manos, siendo capaz el propio partido de movilizar a las masas, y viéndose las grandes fortunas, las clases medias y el ejército obligados a postrarse ante el avance de ese huracán nazi.
Por el contrario, aquí tradicionalmente había sido el ejército el que condicionaba el rumbo de los acontecimientos que habían ido sucediendo en el país desde siglos atrás, y poco probable parecía que un joven más bien tímido como José Antonio fuese a cambiar las cosas.
Así pues la dictadura de Franco moldearía a su antojo el fascismo de la falange joseantoniana, incluyendo en esta los elementos que más le interesaban, y descartando lo menos útil, entre ello al propio José Antonio.
lunes, 22 de diciembre de 2008
Paracuellos, héroes y villanos
La historia está llena de héroes y villanos. Herederos de una historia considerarán heroes a unos que otros llamarán villanos. Nuestro pasado tiene muchos de estos según cómo lo veamos, y en los últimos años reside la obligada necesidad de diferenciar entre ambos.
Mientras que la derecha actual no puede con razón encontrar gente a la que rendir homenaje por el negativo bagaje que sus predecesores en su gran mayoría dejaron, parece ser que en los últimos años nace una necesidad imperiosa de elevar a héroes a personajes pertenecientes a la izquierda de hace 70 años, que realmente no se diferencian de los que generalmente ya hemos constituido en nuestras enciclopedias como asesinos y personajes a olvidar.
Lo cierto es que en una guerra hay muchos villanos y pocos héroes.
Independientemente de si Carrillo fue uno de los máximos responsable de la matanza de Paracuellos, cosa que parece bastante probable, lo obvio es que no se trata de un héroe.
Como recién nombrado consejero de orden público, lo mínimo que puede reconocer, es su conocimiento de los hechos, sin embargo en los últimos tiempos -esperemos que por el olvido que la vejez conlleva- ha afirmado con un detestable cinismo que no sabría ni que existía un pueblo llamado Paracuellos hasta mucho después de que se produjera la matanza. Una matanza que si no me equivoco ha sido de las más sangrientas de la historia, por espacio de tiempo y personas.
Por tanto, sea Carrillo un asesino, o simplemente un cobarde, lo que seguro no es, es un héroe.
Un héroe puede ser Melchor Rodriguez, él sí que demostró su intención de poner punto y final a los paseos a Paracuellos. Fue una persona que pese a decantarse firmemente por uno de los dos bandos en la guerra, nunca puso esta como excusa para asesinar personas. Más bien lo contrario, defendió los derechos de las personas sin distinguir por clases sociales, creencias o religiones, y de esa forma ensalzó los verdaderos valores del anarquismo, y no los que demostraron miles de cobardes milicianos que con la excusa de la revolución social y la lucha de clases asesinaron a sus patronos e incluso compañeros.
La Guerra Civil dio como vencedora a la opción menos legítima, pero ello no implica que todos los derrotados hayan de ser calificados como héroes, puesto que como dijo Melchor Rodríguez, se puede morir por las ideas, pero nunca matar, y en una guerra siempre abundan los asesinos.
Mientras que la derecha actual no puede con razón encontrar gente a la que rendir homenaje por el negativo bagaje que sus predecesores en su gran mayoría dejaron, parece ser que en los últimos años nace una necesidad imperiosa de elevar a héroes a personajes pertenecientes a la izquierda de hace 70 años, que realmente no se diferencian de los que generalmente ya hemos constituido en nuestras enciclopedias como asesinos y personajes a olvidar.
Lo cierto es que en una guerra hay muchos villanos y pocos héroes.
Independientemente de si Carrillo fue uno de los máximos responsable de la matanza de Paracuellos, cosa que parece bastante probable, lo obvio es que no se trata de un héroe.
Como recién nombrado consejero de orden público, lo mínimo que puede reconocer, es su conocimiento de los hechos, sin embargo en los últimos tiempos -esperemos que por el olvido que la vejez conlleva- ha afirmado con un detestable cinismo que no sabría ni que existía un pueblo llamado Paracuellos hasta mucho después de que se produjera la matanza. Una matanza que si no me equivoco ha sido de las más sangrientas de la historia, por espacio de tiempo y personas.
Por tanto, sea Carrillo un asesino, o simplemente un cobarde, lo que seguro no es, es un héroe.
Un héroe puede ser Melchor Rodriguez, él sí que demostró su intención de poner punto y final a los paseos a Paracuellos. Fue una persona que pese a decantarse firmemente por uno de los dos bandos en la guerra, nunca puso esta como excusa para asesinar personas. Más bien lo contrario, defendió los derechos de las personas sin distinguir por clases sociales, creencias o religiones, y de esa forma ensalzó los verdaderos valores del anarquismo, y no los que demostraron miles de cobardes milicianos que con la excusa de la revolución social y la lucha de clases asesinaron a sus patronos e incluso compañeros.
La Guerra Civil dio como vencedora a la opción menos legítima, pero ello no implica que todos los derrotados hayan de ser calificados como héroes, puesto que como dijo Melchor Rodríguez, se puede morir por las ideas, pero nunca matar, y en una guerra siempre abundan los asesinos.
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